Tarta de chocolate blanco

Esta tarta es para aquellos amantes incondicionales del chocolate blanco. Es muy muy fácil de hacer y para todos aquellos golosos es si bien no una tarta diferente y aunque empalagosa, buenísima. ¡Y no necesita horno!

Ingredientes:

  • 200 gr de galletas tipo digestive (son las que mejor quedan para la base de la tarta)
  • 100 gr de mantequilla
  • 250 gr de chocolate blanco
  • 400 gr de nata líquida para montar
  • 250 gr de leche entera
  • 2 sobres de cuajada
  • 1 envase de queso philadelphia de 200 gr (o de cualquier otra marca de queso blanco para untar)
  • 2 cucharadas soperas de azúcar blanco

Preparación:

  1. Empezamos por la base de galletas: En el mismo molde en el que harás la tarta, tritura las galletas: O bien con las manos, o bien con un mortero, o bien con una picadora de hielo (éste último, con lo que irás más rápido). La idea es que te queden todas en migas. Cuanto más homogéneas mejor. Vigila que no te queden tropezones: si te quedan, deshazlos con tus propios dedos: es tu mejor arma.
  2. Cómo deben quedarte las galletas hechas migas. Con las galletas trituradas, pon a calentar la mantequilla (en el micro 30-40 segundos a máxima potencia o bien en el fuego a fuego lento), y cuando esté derretida (no tienes que esperar a que esté toda derretida, cuando le queden trozitos, mezcla con una cucharita lo derretido con lo no derretido y del propio calor de la mantequilla se acabará derritiendo toda), mézclala con las galletas trituradas hasta que te quede una pasta homogénea (igual repartida la mantequilla por toda la masa). Cuando esté la mantequilla bien repartida, aplástala con una cuchara grande hasta que te quede la base más o menos plana del grosor que quieras y, si quieres, puedes poner también base de galletas en los laterales del molde (ver foto). A mí me gusta más porque esta base queda muy rica y así cuando desmoldas la tarta tienes galleta en “el culo” del trozo de tarta que te toca.
  3. Y ya. Ponlo en la nevera para que se acabe de endurecer durante unos 10-12 minutos.
  4. Ahora vamos a por el relleno: Trocea el chocolate en trozos pequeños (vaaale, puedes comerte alguna onzita mientras cocinas).
  5. Lleva una cazuela a fuego bajo-medio y añade la leche y la nata. Remueve bien a la vez que se calienta. Cuando esté caliente -sin que llegue a hervir-, añade el chocolate blanco troceado y ves removiendo sin parar para que no se queme el líquido por abajo y quede todo la mezcla bien repartida.
  6. Cuando el chocolate ya se haya fundido y esté todo bien repartido (la leche, la nata, y el chocolate), añade el queso philadelphia, los sobres de cuajada y las cucharadas de azúcar. Ahora, remueve bien sin parar durante 7 minutos y vigila que no llegue a hervir.
  7. Pasados estos 7 minutos, retira la cazuela del fuego y apágalo. Vuelca poco a poco la mezcla que tienes en la cazuela sobre el molde con la base de galleta, con cuidado que no se rompa la base de galletas.

Pon el molde en la nevera y deja enfriar por unas 2 horas mínimo. Una vez enfriado… listo para consumir.

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